La Crisis Venezolana: ¿Qué nos trajo aquí y como hacer para salir de ella?

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En Venezuela nos hemos detenido en el tiempo. Tal como ocurrió en Cuba en los años 60s, los venezolanos estamos atravesando por una circunstancia similar. Desde hace unos 5 años podemos observar que el mundo sigue a su propio ritmo mientras que nosotros nos hemos quedado congelados en el pasado como consecuencia de una elaborada “crisis” cuyo único fin es someter al Individuo ante el Estado: Socialismo.

El criminal régimen comunista de Maduro, siguiendo los pasos de su predecesor Hugo Chávez actuando bajo ordenes de La Habana y la tutela del Foro de Sao Paulo, ha dado sus estocadas finales a los sectores productivos privados que aun quedan en el País provocando una profundización de la crisis en todos los sentidos, en especial económicos y morales.

La destrucción sistemática del aparato productivo nacional, junto a la diáspora de jóvenes profesionales y mano de obra calificada han provocado severas distorsiones en la economía venezolana que van desde escasez de productos, hiperinflación y devaluación rampante. Todo esto incide directamente en el nivel y costo de vida de quienes viven dentro del país, muy en especial en las clases asalariadas y los pensionados.

El desmoronamiento de la moneda nacional (el Bolívar) como resultado de la baja producción nacional (devaluación) y la impresión irresponsable de nueva moneda sin respaldo (inflación) ha creado condiciones insostenibles para segmentos cada vez mayores de la población, que en su mayoría a pesar de no comprender las reales causas de su tragedia, sienten en carne propia las consecuencias. Para inicios de 2017 se estimó que mas de un 80% de los venezolanos estaban en condiciones de pobreza.

Esa imposibilidad para la mayoría de los venezolanos de siquiera poder proveer para si mismos y sus familias una debida alimentación, ha hecho que adquirir otros bienes resulten simplemente inalcanzables. Tecnología como celulares, tablets, laptops, PC de escritorio, autorepuestos, electrodomésticos, bienes muebles e inmuebles, incluso hasta ropa y calzado son ahora inaccesibles para el ciudadano promedio.

Lo que la gente aun tiene en uso es porque lo pudo adquirir hace 3 años o mas, pero hoy día es casi imposible reparar algo que se averíe y aun mas poderlo reponer por otro nuevo. A quien se le dañe un par de zapatos, unos lentes por prescripción, un celular, la fuente de poder de su laptop, un TV o un Stereo, incluso hasta la batería o los cauchos (neumáticos) de sus carros saben que los van a tener que guardar porque no tienen como repararlos.

Eso nos ha dejado varados en el tiempo, porque las tecnologías que usamos son, en el mejor de los casos, obsoletas y paralizadas unos 5 años atrás.

Basta pararse en una esquina cualquiera y ver a la gente pasar: cada vez con ropa mas raida, desteñida y desvencijada, con caras demacradas, con una cada vez mas marcada baja higiene personal se hace mas común de lo que muchos puedan incluso imaginarse. Automoviles convertidos en chatarras andantes, botando humo negro por el escape, con los cauchos lisos y hasta sin luces de freno porque cambiar esos dos simples bombillitos cuesta la cuarta parte de lo que gana un venezolano promedio en una quincena.

Mientras la gente no comprenda que de ésta crisis no se sale si primero no se abandona el sistema de gobierno, que es el Socialismo, seguiremos en este limbo de manera indefinida con mayores tasas inflacionarias, de devaluación, desempleo, improductividad, escasez y violencia.

Que Comunismo y Socialdemocracia son ideológicamente iguales y persiguen el mismo fin: llegar al Socialismo, que es el empoderamiento del Estado por encima del Individuo.

Que el Socialismo no es un partido ni una etiqueta, es la intervención de un Estado en las vidas de nosotros los privados de una manera muy invasiva, de irrespeto a la Propiedad, de confiscación de nuestras Libertades, de invasión a nuestras vidas personales.

Que la única vía para frenar la devaluación es incrementando nuestra producción nacional, y que esto no se logra con un Estado planificando todos los aspectos de nuestras vidas sino a través de la promoción del Libre Mercado, de la libre participación sin intervencionismos de ningún tipo para incentivar así la inversión y de ésta manera aumentar la competencia entre quienes producen para ganarse el favoritismo de quienes consumimos sus productos. De respeto al principio sagrado de la Propiedad.

Que la inflación no se corrige persiguiendo a quien comercia o produce y mucho menos satanizando a quien tenga un negocio para lucro, sino evitando la impresión y puesta en circulación de nueva moneda sin que ésta tenga respaldo en la producción. Son solo los Estados los responsables de que la inflación aumente, no de la gente común y corriente que hace vida como productor o como consumidor.

Que los Estados sobredimensionados son muy costosos para mantener, y que el financiamiento para mantenerlos no sale de la magia sino de nuestros propios bolsillos, y que además mientras mas grande sea el Estado, mas ineficiente y corrupto se vuelve y atenta cada vez mas en contra de nuestras libertades personales. Por eso debemos apuntar a Estados limitados, para evitar los vicios inherentes a los Estados amorfos, fofos e incapacitados para cumplir sus reales funciones que deberian ser: impartición de Justicia, seguridad interna y externa, infraestructura e incluso de servicios como Educación y Salud.


Por: Marcos Brito

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