Venezuela ama la corrupción

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La Real Academia Española define la palabra generalizar como la acción de considerar y tratar de manera habitual/universal/común cualquier punto o cuestión. Las excepciones abundan y aclaro que lo expresado en este artículo es una generalización que deriva de la frecuencia en la que uno aprecia el fenómeno a discutir. Así pues, cuando expreso que los venezolanos aman la corrupción me baso en lo que aprecio usualmente en mí día a día. No se trata de degradar nuestra imagen, aclaro que yo también soy venezolano, pero entiendo el concepto de autocrítica y creo que el primer paso para solucionar un problema es reconocer que éste existe. Si usted desea escuchar a estos ‘‘influencers’’ y otros individuos visiblemente enojados cuando alguien denuncia lo evidente, alegando que las ovejas negras existen en varios países, entre otros intentos de pobres excusas, lo invito a que deje de aprisionarse en su burbuja chovinista donde considera a este país el mejor del mundo y al venezolano el más chévere y solidario.

No busco difamar, simplemente el problema existe y no debemos ignorarlo. Desearía que se lograra crear conciencia con este artículo para combatir estas conductas abyectas, pero la viveza criolla forma parte de la cotidianidad que aniquila poco a poco a la República. Por viveza criolla hago referencia al, y me disculpo por la palabra, ‘‘coñoemadrismo’’ con el que se desenvuelven estos especímenes muertos de hambre capaces de aplastar a quien se aparezca, con tal de alcanzar sus objetivos. La ausencia de nacionalismo ha creado un sujeto que no respeta a su país, no respeta a sus conciudadanos y ni siquiera respeta su condición humana porque de hacerlo razonaría. Si queremos mejorar como país podemos encerrarnos en la mencionada burbuja y solo apreciar las cosas buenas, las cuales existen, aplaudo y deseo que se multipliquen o podemos admitir que hay demasiado margen de mejora en la manera en que se comporta la sociedad.

Afortunadamente, existen muchos venezolanos que se niegan a formar parte de ese conglomerado zarrapastroso que solo busca obtener lo máximo posible con el mínimo esfuerzo aplicable. Dicho grupo está perfectamente representado por quienes nos gobiernan. La corruptela brilla en todos los estratos, los observamos elaborar sus podridas artimañas sin distinción política, económica o social: corruptos hay en sectores rojitos, azules/verdes/blancos/naranjas/amarillos y en los llamados ‘‘nini’’, en quienes nos gobiernan y en aquellos que son gobernados, desde el ratero de barrio hasta el cuello blanco de quinta. Venezuela es una jungla y predomina la ley del sálvese quien pueda.

Mención aparte para la nauseabunda clase política venezolana. La corrupción no es tema nuevo en la República, Transparencia Internacional posiciona al país entre los 20 más corruptos del mundo. El caso Sierra Nevada, el arbitraje desmedido de RECADI durante el gobierno de Herrera, la compra de numerosos jeeps por personas cercanas a Lusinchi y la malversación de fondos durante el segundo gobierno de CAP son algunos ejemplos; aparentemente, esto no importa mucho, no olvidemos que varios venezolanos dicen que ‘‘en la cuarta robaban pero dejaban robar’’…así de trastornados estamos.

Ni hablar del chavismo/madurismo, de ahí podremos desarrollar un amplio manuscrito de casos de corrupción: desvío de fondos con el Plan Bolívar 2000, enriquecimiento ilícito de familiares de funcionarios, numerosas obras inconclusas, el maletín de Antonini Wilson, el caso PDVAL con los alimentos en descomposición, desvío de importantes sumas de dinero por FONDEN, el desfalco a la nación a través de CADIVI y otros sistemas, el caso Odrebecht, entre muchos otros. Los políticos en Venezuela son idénticos a los civiles pero con poder; no dude usted que aquel mugriento ser que alberga la viveza criolla en sus genes no haría lo mismo o hasta más si alcanzara alguna posición privilegiada.

En la jungla venezolana los putrefactos corruptos pavonean con orgullo sus enviciadas maniobras, justificando sus acciones y haciendo gala de una serie de excusas propias de aquellos incapaces de emplear sus habilidades cognitivas y motoras para alcanzar el éxito, sin necesidad de perjudicar a terceros. Ahí van con sus ‘‘eso a ti no te afecta’’ y ‘‘eso no le hace mal a nadie’’ porque evidentemente ya no sienten empatía o bondad que los ayude a reflexionar como sus acciones perjudican a otros, el ‘‘oye pero si no hay otra opción como hace uno’’ que ignora adrede el hecho de que puede estudiar y/o trabajar, logrando sus objetivos de manera legal; ciertamente, la situación-país no te lo coloca fácil pero en el mundo hay más de 190 países…deje la lloradera, abandone la viveza y póngase a trabajar. No olvidemos a los ‘‘quien esté libre de pecado que tire la primera piedra’’ y ‘‘debe ser que tú no lo has hecho’’, un repulsivo grupo de bestias que trata de proyectar en otros individuos su falta de moral y ética con la finalidad de mitigar la gravedad de sus acciones. Similar, se encuentran aquellos adefesios que vomitan ‘‘bueno, pero es que muchos lo hacen’’…si muchach@ pendej@ te recuerdo que también hay personas trabajadoras, honestas y respetuosas ¿por qué mejor no imitas esas conductas y dejas de ser un maldito marginal?

Si usted forma parte de la corruptela por lo menos no sea un hipócrita. No cumple las leyes, se comporta como un inculto, ejerce un impacto negativo sobre la vida de terceros y encima tiene el tupé de quejarse sobre la situación y el gobierno. Usted se merece a este gobierno y ojalá no salga del país exportando su rancho mental; no con ello quiero restarle responsabilidad al gobierno por la situación, mi mensaje es claro, ciudadanía y gobierno son los responsables. Por esta razón, muchos cuando emigran dicen que está difícil…sí, lo está pero también seamos honestos y aclaremos que en Venezuela podían hacer lo que les daba la gana porque no existía ley y en el exterior se les acabó la viveza. Aprovecho este espacio para aplaudir y felicitar a aquellos emigrantes y residenciados que sí están dejando en alto a nuestra nación.

La hipocresía trata de enmascarar a los venezolanos corruptos. Las redes sociales se acaparan de bachaqueros que comparten imágenes y videos en contra de la corrupción del gobierno…que ironía. Numerosas personas que obtuvieron divisas de CADIVI, mediante la creación de empresas fantasmas (sin necesariamente ser rojos rojitos), se indignan ante la corrupción gubernamental. Las fuerzas de seguridad se han reducido a una repugnante pandilla dedicada a pedir ‘‘pal fresco’’. En adición, el sector público ahora está representado por corrompidos sujetos con ‘‘cara e culo’’ que ‘‘trabajan’’ al horario que les conviene, funcionando únicamente tras la respuesta a la mágica pregunta de ‘‘¿cuánto hay pa’ eso?’’. Por su parte, el vilipendiado sector privado se ha deteriorado por el ataque continuo y desmedido de las fuerzas gubernamentales y la población: es curioso escuchar al venezolano, quien asegura ser amante del capitalismo y el libre mercado, decir ‘‘bueno, tú sabes que a veces el comerciante abusa’’ mientras busca como hiena donde se moviliza SUNDDE para adquirir productos a precios de pérdida…seguimos sin aprender del Dakazo. No olvidemos la viveza fronteriza representada por una hermandad de despreciables seres encargados del contrabando de gasolina, alimentos, billetes y otros bienes al vecino país. Así, Venezuela nunca saldrá adelante no importa quien gobierne.

Es imposible pensar en prosperidad en un espacio físico cargado de vagos, ladrones, asesinos, secuestradores, violadores, narcotraficantes, contrabandistas y prostitutas. Es esencial un gobierno que aplique la mano dura. Con mano dura no hago apología al establecimiento de una dictadura; se trata sencillamente de castigar con fuerza e inclemencia a los corruptos. A través de una profunda reforma educativa, el mantenimiento de los espacios físicos en excelentes condiciones (Teoría de los Vidrios Rotos) y la aplicación de numerosos y eficientes programas de música y deportes podremos ir saneando y reestructurando las conductas de una generación corrompida. Adicionalmente, deberíamos enfrentarnos a la incómoda verdad (no tan incómoda para mí) en la que esta nación estaría mejor si ciertos sujetos fueran eliminados permanentemente; la imposición de la pena de muerte y la creación de grupos de exterminio son necesarios. Les recuerdo a los ‘‘comeflores’’ que no creen en dichas medidas que no tiene sentido otorgar derechos humanos a quienes se comportan como animales…matar maleantes es salvar vidas.

Finalmente, deseo concluir con una reflexión, cuando escuchamos que la inútil María Gabriela Chávez posee poco más de 4 mil millones de dólares, presumiblemente mediante la venta de productos Avon (válgame Dios), o que el funcionario X (o su pariente) posee una cantidad absurda de dinero Y, o que viajó a tal o cual parte me hago la siguiente pregunta: ¿qué les molesta realmente a los venezolanos…les molesta que estén desfalcando el país y agotando recursos que pueden ser invertidos en salud, educación, agricultura, servicios públicos, industrias, entre otros aspectos de la vida republicana? ¿O les molesta que no sean ustedes los que estén metidos en ese guiso? Si respondiste la primera eres de los míos, si respondiste la segunda ojalá te llegue la muerte como debería llegarle a cualquier parásito.


Por Semer Maksoud
@semer_mks

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